- Yuri invita al 1er Festival de Arte Animalero Hace 37 dÃas
- Boca del RÃo, el mejor lugar para convenciones del sureste mexicano Hace 37 dÃas
- ¡Que siempre no! EU niega captura de sospechoso del atentado en Boston Hace 37 dÃas
- Lanzarán una pelÃcula nueva de Star Wars cada año a partir del 2015 Hace 37 dÃas
- Arrestan a sospechoso del atentado del Maratón de Boston Hace 37 dÃas
- Recordamos con cariño a Sor Juana Inés de la Cruz Hace 37 dÃas
- ¡Feliz Cumpleaños Victoria Beckham! Hace 37 dÃas
- PRI registra a Sergio Pazos por la alcaldÃa de Boca del RÃo Hace 37 dÃas
- ¡Justin Bieber presume dibujo con una fan en la cama! Hace 37 dÃas
- VÃdeo: ¡Se le cae el pantalón en plena boda! Hace 37 dÃas
La autosuficiencia alimentaria: defensa de las familias mexicanas
1. Visualizar la crisis alimentaria que se avecina es un tema de seguridad nacional. No bastan los esquemas de apoyo de mercado para promover la inversión bajo riesgo, ni los recursos dirigidos mediante programas que en el fondo promueven la especulación y los agentes intermediarios, es necesario un decidido impulso a la mecanización y tecnificación del agro nacional para hacerlo competitivo.
2. México demanda un programa de seguridad alimentaria que sea resultado de una polÃtica agropecuaria moderna y decidida. Es tiempo de focalizar nuestros esfuerzos para reconvertir los espacios improductivos apoyando a la población rural.
3. Ya lo afirmó en reiteradas ocasiones Enrique Peña Nieto durante su campaña presidencial, recuperar la autosuficiencia alimentaria de México es un tema prioritario en la agenda económica, ya que de ella depende la seguridad del abasto nacional. Asà lo ilustran las cifras que registra el reciente informe trimestral de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO).
4. El escenario que plantea el informe es desalentador para las economÃas importadoras de productos agrÃcolas, como es el caso de México, en particular para tres cereales básicos de alto consumo interno: maÃz, trigo y sorgo. Nuestro principal proveedor, Estados Unidos, vio afectada su producción en un 63 por ciento como resultado de la sequÃa que azotó sus campos. Nuestra dependencia de la producción estadounidense en estos cereales es alarmante. En el caso del maÃz es casi total, de soya importamos por lo menos 82 por ciento y de trigo el 78 por ciento.
5. Y es que la economÃa de las naciones exportadoras de alimentos se centra en la comercialización de excedentes una vez abastecido su mercado interno. Estados Unidos venÃa aportando el 44 por ciento del total de las exportaciones mundiales de soya, el 50 por ciento de maÃz y el 25 por ciento de trigo. De este modo, es notorio el impacto global que tendrá el que en esta ocasión la Unión Americana no cuente con sobreproducción. El desabasto se traducirá en un ajuste inmediato de precios y afectará a muchos paÃses, entre ellos al nuestro.
6. AsÃ, podemos observar que en los últimos dos meses el incremento de los precios en estos cereales asciende hasta al 30 por ciento. Lamentablemente, esta situación se ha combinado con la caÃda de precios de otros productos como lácteos y aceites y grasas vegetales, que descendieron 12 y 10 por ciento respectivamente en sus precios internacionales, aunque ello no se vea reflejado en el mercado nacional a causa de la especulación y el intermediarismo.
7. Los ciclos estacionales de los paÃses exportadores nos remiten a repensar la polÃtica agropecuaria de nuestro paÃs. No es sostenible mantener el abasto alimentario en base a las importaciones, que al estar al amparo del vaivén de los mercados internacionales, golpea con severidad a la economÃa familiar. Por el contrario, necesitamos producir lo que consumimos. Es tiempo de diseñar polÃticas agropecuarias que permitan la autosuficiencia y seguridad alimentarias de nuestro paÃs.
8. Debemos reconocer que no todo el campo mexicano es cultivable, ello dará pauta para promover acciones diferenciadas que generen economÃas de escala y mayor riqueza donde tenemos enorme potencial productivo.
9. Los modelos de producción agrÃcola tecnificada, como los del BajÃo y la Laguna, deben replicarse en otras regiones para detonar la producción de alimentos, la ganaderÃa intensiva, la pesca, la avicultura y la silvicultura.
10. Recordemos que el ArtÃculo 27 constitucional señala la responsabilidad del Estado en el desarrollo rural y de los pueblos indÃgenas que viven de ese sector. En ello radica nuestro futuro soberano, el desarrollo con justicia social y nuestra seguridad alimentaria.
herrerafidel@hotmail.com
www.fidelherrera.blogspot.com
www.nuevanacion.org



