Dalai, el miedo.

septiembre 13, 2011

Hoy es mi día de suerte y por eso he decidido retomar la columna abandonada que dejé atrás de todos los “es que”, “mañana”, “ahorita” y un sin fin de pretextos que me ponen en la línea de mi fuego personal.

Hay que exigirse diría yo en reunión a mi grupo de compañeros, y nada mejor que el ejemplo para poder alzar la voz; por eso, aunque tarde, escribo para hacer una reflexión de lo virtual que es la vida normal ante lo supuestamente importante y concreto de las emisiones mediáticas.

Ayer para los que durmieron y hoy para los que estamos de pie de madrugada, les comparto que observé la entrevista al Dalai Lama que hizo Loret; muy ciertas las sabías palabras de un hombre que tan sólo por imaginarlo meditando en flor de loto tres horas (nieguen que no lo han imaginado), vale la pena considerar.

Pregunta sencilla, respuesta aún más ¿Es malo el miedo?; contestó que no si es natural, y tras narrar la anécdota de una vieja amiga suya, el Dalai Lama dijo que el 90% del miedo es creado por nuestra mente; puede ser a lo desconocido, o quizá la construcción de una imagen errónea en nuestra mente, pero ese miedo que construimos sí es malo.

Mucha razón tendría cualquiera de nosotros si tras rompernos una pierna tuviéramos miedo a caer; pero cuantos de nosotros tenemos miedo a situaciones que no hemos vivido, y peor aún, cuantos de nosotros tememos a la realidad que otros hacen verdadera a través de sus puntos de vista personales y que se fortalecen tan sólo por que la mayoría lo decide.

Tampoco se trata de ir ciego por la vida sin ver, oír, ni hablar; hay temas que son bastante particulares como para negarlos, sin embargo, creo firmemente que es grave voltear a ver el cielo y quedarse buscando algo en el basto firmamento tan solo por que otro está haciéndolo con la boca abierta desde hace rato.

Aprendamos a cuestionar nuestra forma de pensar, invitemos a los demás a cuestionar nuestro punto de vista y veamos la foto con sentido crítico; todas las situaciones tienen trasfondos distintos y muchas veces el prejuicio de uno se convierte por ignorancia en la dictadura mental que oprime a muchos.

La razón no es un tesoro que se encuentra con un mapa marcado, más bien es un camino de entendimiento que pasa por los parajes de la curiosidad personal, la preparación cultural, la madurez mental y las cicatrices de los años vividos. Echar por la borda lo caminado es igual a salir corriendo cuando alguien dice que le dijeron que alguien dijo, que dicen, que algo está pasando.

CHISTE: Entra alguien al restaurante y grita ¡Venancio tu mujer está con otro besándose!; sale el tipo rápidamente y toma una bicicleta que estaba en la puerta, comienza a pedalear desesperado rumbo a su casa y de repente choca y cae estrepitosamente. Aturdido piensa “ Yo no me llamo Venancio… no estoy casado, ni se andar en bicicleta ”.